12 Dec
12Dec

Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:23-24 

Detente por un momento y piensa si sabes de alguien que esté resentido contigo... Cuando surge un malentendido es común que nos sintamos tristes y heridos por la ofensa de otros. Esto es así porque, infelizmente, solo tomamos en cuenta nuestro lado de la historia. Nos olvidamos de que nosotros también somos maestros en ofender. 

Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que hacemos y hablamos (o escribimos) cosas que generan amargura y rencor en los demás. Con la ayuda de Dios, debemos amar y pedir perdón para que no haya resentimientos.

En los versículos de hoy aprendemos que necesitamos reconciliarnos rápidamente con aquellos que estén resentidos con nosotros. Jesús nos muestra en este pasaje que aún antes de ofrendar algo a Dios debemos regresar y reconciliarnos con los que están tristes con nosotros. 

Puede que no haya sido tu intención, pero si cometiste una falta contra alguien, debes ir y pedir perdón. Esa actitud será una señal de humildad y obediencia a Dios. A él le interesa más que vivamos su amor de forma genuina que recibir algo de nuestras manos. Si queremos demostrar amor y gratitud a Dios, necesitamos antes amar y vivir en paz con todos.

Recuerden somos una familia en Cristo y si amamos verdaderamente a Dios tenemos que amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Te darás cuenta que amar al prójimo te llenara de felicidad.

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