17 Dec
17Dec

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: no tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían 

Mateo 4:1-11

La tentación en nuestra vida es una situación que suele suceder con facilidad y frecuencia, puesto que como hijos de Dios tenemos una guerra espiritual contra el tentador que nos quiere llevar a dudar, incitar y finalmente desobedecer a Dios. Por lo tanto, es de vital importancia que sepamos de qué manera la debemos enfrentar y así poderla superar.
Observando el ejemplo de nuestro Señor Jesús, vemos un común denominador en sus tres respuestas al tentador, y es el uso sabio de la Palabra de Dios, en las tres ocasiones el Señor cita pasajes del Antiguo Testamento que derriban los falsos y descontextualizados argumentos que el diablo está levantando en contra del verdadero conocimiento de Dios. Pero es importante resaltar que esto solo fue posible gracias al tiempo que el Señor Jesús había tenido de intimidad y comunión con Dios, puesto que la tentación vino luego de Él haber estado en el desierto cuarenta días y cuarenta noches, situación que de ninguna manera lo debilitó, sino que por el contrario lo fortaleció y le dio la capacidad de vencer la tentación.
Es por esto, herman@S, que Dios hoy nos quiere recordar la vital importancia que es para nosotros nuestro tiempo de intimidad diaria con Él. 

A través de la guía de su Espíritu y la oración, nosotros podemos tener un entendimiento correcto de la Palabra de Dios y por ende un uso sabio en cada tentación. 

Así que, como hijos de Dios y templos del Espíritu Santo, busquemos cada día una dosis de dirección sabia para estar preparados y poder vencer la tentación.

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