03 Feb
03Feb

Él provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente. 

Proverbios 2:7

A menudo, cuando luchamos contra las decepciones o la desesperación, atribuimos nuestros fracasos, sentimientos dolorosos y desgracias a nuestro valor. Creemos que no merecemos aceptación ni nada bueno porque algo dentro de nosotros es inherentemente carente, inútil o sin valor alguno.

Lamentablemente, puede resultar muy difícil romper con esas creencias porque están muy arraigadas en nuestra identidad.

Pero amig@, si luchas con sentimientos de inutilidad, debes aceptar la realidad de que tu visión de ti mismo no es correcta. El único que comprende verdaderamente tu potencial y tu valor es Tu Padre de los cielos, y Él te acepta, promete amarte incondicionalmente y te capacita para hacer todo lo que te llama a hacer. El Señor te creó exactamente como te quería (Salmo 139:13-14). 

Y cuando el Salvador te mira, ve a alguien por quien merece la pena morir: una persona a la que quiere con Él por toda la eternidad. Así que, para superar los sentimientos de desesperanza o insignificancia, debes aceptar Su evaluación de tu valor por encima de la tuya propia.

Sofonías 3:17 afirma: “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”. Tu Padre celestial no sólo se regocija por ti, sino que también se compromete a ganar las batallas por ti. Por tanto, cuando surjan decepciones o sentimientos de desesperación, niégate a albergar cualquier pensamiento de inutilidad o inadecuación. 

En lugar de eso, dirige tus ojos hacia tu Salvador y Creador. Y acepta quién te creó para que fueras: un recipiente que brilla con Su gloria, independientemente de tus circunstancias.

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