05 Aug
05Aug
Escrito por: Jeremy León

He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. (Génesis 28:15)

Qué Dios tan asombroso tenemos, para darnos cuenta de que esta magnífica promesa a Jacob y a la nación de Israel, que cayó en una increíble y continua apostasía durante su historia, e incluso crucificó a su Mesías y Rey, sigue en pie hoy. 

El Dios que se mantiene firme en sus promesas a Israel es el mismo Dios que honrará sus promesas a su Cuerpo, que es su Iglesia. 

¿No debería esto alegrar nuestros corazones y llenarnos de la seguridad de que sus promesas y su se mantendrán firmes y se cumplirán con seguridad? ¿No debería esto tranquilizarnos, sabiendo que sus dones también permanecerán firmes para siempre, para su alabanza y gloria? 

Contemplad: tenemos un Dios que ha prometido velar por NOSOTROS, que somos su cuerpo. Ha prometido protegernos, proveernos, guardarnos y cuidarnos. He aquí: tenemos un Salvador que dio su propia vida por nosotros para que nuestros pecados sean perdonados para siempre y estemos cubiertos por la gloriosa justicia de Cristo. He aquí: tenemos la promesa de un hogar eterno preparado para nosotros, en el cielo.

No olvides de dejar tu comentario para ver si fue de mucha bendición este devocional para tu vida. Bendiciones

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