21 Oct
21Oct

La justicia guarda al de perfecto camino; Mas la impiedad trastornará al pecador. 

Proverbios 13:6

¿Alguna vez experimentaste momentos en los cuales te pareció que todo lo que obtenías por obedecer a Dios eran sinsabores? Ciertamente, el salmista Asaf se sentía así. Dijo: “Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas.” (Salmo 73:13-14). A veces puede parecer que los únicos que salen adelante en la vida son aquellos que hacen el mal, mientras aquellos que intentamos caminar por las sendas del Señor obtenemos solo el consuelo de saber que le hemos seguido.

Pero no te desanimes. El Señor sin duda honrará tu fidelidad de maneras que nunca has imaginado. El Padre te llama a ser santo como Él es santo: a vivir la vida como Él lo haría y a llevar a otros a Su salvación. Esto no es fácil. De hecho, se supone que es difícil. 

¿Por qué? Porque así es como se establece nuestro carácter y como los demás ven la poderosa obra del Dios vivo en nosotros. Afortunadamente, nuestro amoroso Padre celestial nos proporciona al Espíritu Santo para guiarnos hacia la victoria.

Así que cada vez que sientas la tentación de desesperarte por las dificultades de tu situación actual, hazte esta pregunta: ¿Qué me importa más: la opinión de Dios Todopoderoso o la comodidad temporal de una victoria que hubiese conseguido por mis propios medios? ¿Mi deseo de tener facilidad, o la salvación de otra persona?

Recuerda siempre que cuando permanezcas firme en Tu carácter y deseo de caminar con el Padre, crecerás en fe y en los frutos del Espíritu. Y cada vez que honres a Dios en lugar de ceder a la desesperanza, te harás más fuerte y más sabio. También tendrás otro testimonio de tener la presencia de Dios a tu lado cuando lleguen los problemas, lo que tiene un valor inconmensurable para tu espíritu y puede significar la eternidad para el de otra persona.

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