05 Oct
05Oct

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. Salmos 121:1-2

El salmista reflexionó sobre la fuente de su ayuda, quizá porque las cimas de las colinas que rodeaban Israel estaban llenas de altares dedicados a dioses paganos que a menudo albergaban ladrones. 

Tal vez porque el salmista miró más allá de las colinas y vio el monte Sión, donde se alzaba el Templo, pudo recordar que su Dios era el Creador de “los cielos y la tierra” (v. 2). En cualquier caso, para adorar debemos mirar hacia arriba. 

Debemos elevar la mirada más allá de nuestras circunstancias, de nuestros problemas y juicios, mucho más allá de las promesas vacías de los falsos dioses de nuestros días. Sólo entonces podremos ver al Creador y Redentor, al que nos llama por nuestro nombre. Él es quien “te guarda en todo lo que haces” hoy y siempre (v. 8).

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