09 Oct
09Oct

Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte. Proverbios 14:12

De vez en cuando nos encontramos en situaciones en las que tenemos que tomar decisiones importantes. De repente nos encontramos ante varios caminos, varias posibilidades, una verdadera encrucijada. ¿Qué podemos hacer para elegir y tomar la mejor decisión? ¿Cómo podemos distinguir qué dirección tomar, para no equivocarnos de elección y ser conducidos a caminos de muerte (Proverbios 14:12)?

Nadie quiere ver destruidos sus sueños, nadie quiere alargar el alcance de sus objetivos y retrasarse en la consecución de sus victorias. Queremos llegar, sanos, salvos y felices, ¿verdad? Pues para eso tenemos la Palabra de Dios, que es viva, poderosa, eficaz y nos indica la dirección correcta (Hebreos 4: 12 – “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu”).

La Palabra de Dios nos corrige y nos instruye en la perfecta, buena y agradable voluntad de Dios (2 Timoteo 3:16 – Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,). A través de ella y de la obra del Espíritu Santo de Dios, tenemos la luz que necesitamos para caminar por la senda correcta. (Salmo 119:105)

Si observamos atentamente la Palabra de Dios, si meditamos en ella, si obedecemos sus enseñanzas, nos libraremos de muchos escollos y tendremos éxito, siempre que se haga la voluntad de Dios, en todos nuestros caminos. Las Sagradas Escrituras están repletas de valiosas y magníficas promesas que el Señor ha guardado para cada uno de los que se mantienen fieles a sus sendas. Meditemos en ellas, a profundidad y con la poderosa armadura de la oración, pidamos al Señor que esas revelaciones se hagan realidad en nuestro carácter y en la manera en la que llevamos nuestra vida. Pues esa es, la única respuesta que necesitas para tener la mejor dirección de Dios: hacer que Tu vida sea testimonio palpable de Su Palabra y Sus promesas. De ello, no sólo tomáras siempre la mejor decisión que agrade a Dios, sino que estarás repleto de esperanza y de fe al enfrentar cualquier prueba, pues te habrás apropiado del amor y poder de las verdades de victoria que ha puesto para nuestro bien, aquel que es poderoso para obrar cualquier milagro.

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