21 Jan
21Jan

Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus frutos más que el oro fino.

Proverbios 3:13-14.

El pasaje de Proverbios 3:5-15 nos enseña la importancia de apoyarnos en Dios y confiar en Su sabiduría por encima de la nuestra. Hemos sido creados con una necesidad profundamente arraigada de sentirnos significativos, y esta necesidad se satisface mediante una relación fiel y comprometida con Cristo.

La dependencia de Dios es fundamental para vivir una vida rica y plena. Confiar plenamente en Él implica renunciar al control de todos los aspectos de nuestra vida, como la familia, las finanzas, las emociones y los pensamientos. 

Esta escritura nos advierte de que no confiemos únicamente en nuestra propia sabiduría y entendimiento. En la toma de decisiones, es fácil seguir lo que nos parece correcto, pero no tenemos una visión completa y no podemos ver con anticipación todos los resultados. Dios, en cambio, lo sabe todo: nuestro corazón, nuestros pensamientos y cada detalle de nuestras circunstancias (1 Crónicas 28:9, Salmo 11:4)

Él comprende a todos los implicados, lo que le convierte en el mejor guía para nuestras decisiones.

Vivir en abundancia también significa reconocer a Dios en todas nuestras acciones. Hablar de Él es sólo una forma de reconocerle. Como hijos Suyos, debemos reflejar Su naturaleza en nuestros pensamientos, actitudes y acciones.

Una vida fructífera es el resultado de someterse a Dios y seguir Su voluntad. Cuando dejamos que Su Espíritu nos guíe (Gálatas 2:20), nuestras vidas adquieren sentido y satisfacción.

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