08 Sep
08Sep

Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida.
Tal rescate es muy costoso; ningún pago es suficiente.
Nadie vive para siempre sin llegar a ver la fosa.
Salmo 49:7-9

¿Quién podría pagar el precio de una vida? ¿Cuánto vale una vida? 

Definitivamente, el valor de la vida va más allá de lo que podemos pagar, pero Dios pagó el precio y nos rescató de la muerte.

Jesús se entregó por nosotros como pago: vida por vida

Al ofrecerse como sacrificio en nuestro lugar Jesús nos libró de la condenación eterna (Isaías 53:5). 

Nadie más habría podido pagar ese precio sino solo Dios.

Dios no nos cobra la vida, pero quiere que reconozcamos lo que él hizo. Cuando creemos en su sacrificio y aceptamos a Jesús como nuestro Salvador pasamos a disfrutar gratuitamente de esta vida interminable.

Gracias a él, recibimos la vida eterna. ¡Todo por amor!

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