07 Dec
07Dec

Para librarte del mal camino, De los hombres que hablan perversidades. 

Proverbios 2:12

¿Has entrado alguna vez en un lugar y has sentido un tirón desagradable en tu espíritu que te ha puesto inmediatamente en guardia? ¿Has hablado alguna vez con alguien y has pensado: “Aquí hay algo que no está bien”? Si eres creyente, lo más probable es que el Espíritu Santo te estuviera indicando o invitando a estar alerta. Esto se llama discernimiento espiritual, y se desarrolla a medida que caminas en sabiduría con Dios.

Tu Padre Celestial quiere que seas capaz de discernir cuándo algo va mal con una persona o una situación. Por eso el Espíritu Santo te recuerda un principio de las Escrituras, te revela cuándo algo no cuadra o no encaja normalmente en las palabras de una persona, o te produce malestar en el espíritu para advertirte de que no procedas. Sea cual sea la forma en que se comunique contigo, si le escuchas, estarás preparado para evitar situaciones que podrían perjudicarte.

Entonces, ¿cómo puedes crecer en sabiduría y discernimiento espiritual? 

En primer lugar, familiarízate íntimamente con la Palabra de Dios. Cuanto mejor conozcas las Escrituras, mejor preparado estarás para separar la verdad de la ficción (Hebreos 5:14). En segundo lugar, presta atención cuando el Espíritu Santo te hable. Dios ha puesto Su Espíritu en ti para que tengas una relación lo más íntima posible con Él. No ignores Sus impulsos; en lugar de eso, pregúntale: “Señor, ¿qué intentas mostrarme?”.

Dios te dio un espíritu perspicaz porque quiere protegerte (Filipenses 1:9-10). Así que, cuando te encuentres con personas, mensajes o circunstancias que no le sienten bien a tu espíritu, detente y escucha Su voz. Ciertamente, como un faro brillante en una noche oscura, Él te iluminará la realidad de tal situación y te mostrará si debes avanzar o detenerte.

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