14 Feb
14Feb

Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. 

2 Crónicas 20:3

Todo el mundo se enfrenta a desafíos en la vida, ya sean económicos, profesionales, sentimentales, físicos o espirituales. Cuando llegan las dificultades, como inevitablemente ocurrirá, no debemos perder tiempo y ponerlas inmediatamente ante Dios.

Josafat, el rey de Judá, se enfrentó a un enorme desafío cuando tres naciones amenazaron simultáneamente con atacarle. El rey buscó inmediatamente la ayuda del Señor.

Observa que la mayor parte de su oración se centró en la grandeza de Dios: el reconocimiento de su poder Omnipotente, su autoridad sobre todas las naciones, sus actos pasados de fidelidad en favor de Israel y su disposición a escuchar las oraciones de su pueblo cuando claman a Él.

Estas mismas evidencias deberían ser el cimiento de nuestras plegarias. Él sigue siendo el Señor, todopoderoso, soberano e infalible que ha demostrado ser fiel y promete escuchar nuestras oraciones. 

Nunca debemos subestimar el interés del Señor por nuestros asuntos. Él ayudará a Sus hijos hoy, igual que ayudó a Josafat.

Es fácil caer en la tentación, en medio de la duda, de pensar, que nuestros problemas carecen de importancia para Dios, pero puedes estar seguro, que en Su inmenso amor por Su creación, Él no lo siente de esa forma en absoluto. Todo lo que nos preocupa le preocupa a nuestro Padre. 

Por eso, cuando, como Josafat, confiamos plenamente en el Señor, Él nos ayudará. Y recuerda: Por grandes que sean nuestros problemas, Dios será siempre más grande.

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