09 May
09May

Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré».
Hebreos 13:5

El dinero es necesario para que administremos nuestra casa y nuestros compromisos. Si somos sinceros, ¿a quién no le gustaría tener una condición financiera estable? Pero es por causa de esa "tranquilidad" que muchos enfocan su mente en el ámbito terrenal y se olvidan de lo espiritual.

Aunque se haga por medios y motivos dignos, "correr detrás del dinero" nos puede alejar del Señor. Cuando estamos en una búsqueda desenfrenada de mejores condiciones financieras, podemos dar paso al pecado. 

Además de esto, el amor al dinero nos hace ser ingratos con lo que Dios ya ha hecho por nosotros.

¡Dios nunca nos abandonará! Tal como él cuida de los lirios del campo, así cuida de cada uno de nosotros con amor. No te preocupes por el dinero y no tengas sus frutos como el objetivo de tu vida. Ten a Dios como tu meta y él aumentará todo lo demás en tu vida. Puede que hasta te conceda una condición financiera más agradable.

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