03 Oct
03Oct

Confía en el Señor y haz el bien;
establécete en la tierra y manténte fiel.
Salmo 37:3

La Biblia dice que Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Él nunca cambia. Siempre podemos confiar en él, porque no fallará ni se retractará de sus promesas.

Abraham, cuando fue llamado por Dios, confió y actuó bien al hacerlo. No sabía a qué tierra iba, pero sabía con quién iba. El Señor que lo envió nunca lo abandonaría. Él sería su protección, bendición y seguridad a lo largo del viaje de su vida.

Esto también sucede en nuestra vida, cuando decidimos confiar en Cristo, no estamos dando un salto en la oscuridad, sino que estamos caminando guiados por la Luz de Dios.La confianza en Dios presupone amor y obediencia. 

Significa que humildemente aceptamos que su voluntad es lo mejor para nuestras vidas, incluso si no la entendemos completamente. ¡Esto es fe! Cuando amamos y obedecemos a Jesús, tenemos la seguridad de que él siempre estará con nosotros, cuidándonos por toda la eternidad.

En paz me acuesto y me duermo,
porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado.
Salmo 4:8

Que esperas para poner tu confianza solamente en Jesús y dejar de confiar en tus finanzas, amistades, y tus fuerzas; recuerda que todo lo que tenemos es pasajero pero lo que nunca pasará es el Amor, el Poder, la Palabra de Dios.

Así que hoy refugiate y solo confía en aquella persona que nunca te fallará no importando qué circunstancia que estas pasando; Jesús no es como los amigos que solo te buscan por tu dinero o porque necesitan un favor, él está y siempre estara a tu lado porque te ama con amor eterno.

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