30 Jan
30Jan

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
Hebreos 12:2

Jesús vino para darnos la victoria sobre el pecado, sobre la muerte y sobre todas las cosas que intentan destruirnos. Cuando llegan las dificultades, la solución no se encuentra en nuestra fuerza ni en nuestra inteligencia. Jesús es la solución. Confía en él, obedécele y él te dará la victoria. 

<<¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación o la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro o la espada? 

36 Así está escrito: «Por tu causa siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!».
37 Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.>>
Romanos 8:35-37

Cristo nos da las fuerzas para seguir adelante y vencer en su nombre. Cuando enfocamos nuestra vista y nuestro corazón en el inmenso poder de Dios, nos damos cuenta de que con él, tarde o temprano veremos la victoria. 

¡No hay nada imposible para Dios!

Decide caminar este día de la mano con Jesús, dejando que él guíe tus pasos y tus decisiones. Sea cual sea la situación que tengas que enfrentar en este día, toma un momento para recibir su paz y llenarte de su Espíritu Santo. 

Tu perspectiva cambiará porque te enfocarás en Aquel que te ama más de lo que puedes imaginar.

¡Fija tus ojos en Cristo y muévete en victoria!

 

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