12 Jan
12Jan

No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.
Filipenses 2:3

La humildad es crucial para la armonía dentro de la iglesia. Cuando consideramos al prójimo como superior a nosotros, protegemos a nuestro hermano y nos alejamos de la altivez. Si todos como iglesia tienen la misma visión, unos servirán a los otros y la iglesia dará frutos saludables.

Donde hay humildad no existe el egoísmo o la competencia. Jesús es el mejor ejemplo a seguir. No estamos en el mundo para competir, sino para servirnos los unos a los otros en amor. Cristo, aun siendo Rey, se hizo siervo y dio su propia vida a nuestro favor.

«Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.»Mateo 20:26-28

Ten a Jesús como tu influencia principal: ¡sé un siervo! Quien está dispuesto a servir no se preocupa con las posiciones o cargos ministeriales. 

Cuando actuamos con humildad generamos un ambiente lleno de armonía y libre del deseo de competir. 

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.