09 Dec
09Dec

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. 

Salmos 139:14

¿Sientes que te quedas corto? ¿Te machacas a ti mismo, diciéndote constantemente que no eres digno? ¿Te criticas incluso en aspectos en los que otras personas te felicitan?

Cada uno de nosotros tiene una biblioteca en su mente de lo que le han dicho y ha sentido a lo largo de su vida. Nos demos cuenta o no, estos recuerdos afectan a cómo nos vemos a nosotros mismos y a cómo respondemos a las situaciones que se nos presentan.

Así pues, cuando te encuentres sintiéndote inútil, puede deberse a algo que ocurrió en tu juventud y que te causó una impresión duradera. 

Por tanto, reflexiona: ¿Sucedió algo que te hizo sentir avergonzado o indigno? ¿Te sentiste avergonzado por tu aspecto, inteligencia o habilidades? ¿Tenías miedo de que nadie te quisiera o respetara? Comprender el origen de tus sentimientos es el primer paso hacia la curación, porque entonces podrás renovar tu mente con esta verdad innegable: eres plenamente digno de Dios.

El Salvador lo sacrificó todo para tener una relación contigo, incluida la muerte en la cruz del Calvario (Romanos 8:31-32). Romanos 5:8 confirma: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Incluso cuando eras incapaz de hacer nada para agradar al Padre, Él te amaba incondicionalmente. Por tanto, Él se preocupa por ti por lo que eres, dándote en Su sacrificio la certeza más valiosa de redención.

El Señor es el único que tiene una visión ilimitada de quién eres por dentro. A Sus ojos, eres su obra formidable y maravillosa (Salmo 139:14), absolutamente dign@ de amor y respeto. Así que desecha los mensajes negativos de tu pasado y abraza esta verdad.

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