04 May
04May

Lo que el impío teme, eso le vendrá; Pero a los justos les será dado lo que desean. 

Proverbios 10:24

¿Qué es lo que anhelas por encima de todo lo demás en el mundo? ¿Cuál es el deseo supremo de tu corazón? Probablemente sabes lo que es, porque te viene instantáneamente a la mente. Tal vez hayas pedido al Padre que te lo proporcione en repetidas ocasiones, pero aún no lo has visto hecho realidad. A medida que pasan los años, te preguntas si Él responderá alguna vez a esa petición concreta.

Pero entiende que a Dios le importan tus deseos. De hecho, Jesús dijo: “Yo os digo que si pedís algo al Padre en Mi nombre, Él os lo dará” (Juan 16:23). Eso no significa que debas esperar que el Señor te dé lo que quieras, cuando quieras. Él no honrará aquello que pueda dañarte, aún cuando inconscientemente no lo sepas, o erradamente pienses que es lo que requieres, pues te conoce por completo y sabe que aquello te conduciría al vacío, al sufrimiento y a la decepción. Más bien, la clave está en pedir en Su nombre y de acuerdo con Su voluntad.

Primera de Juan 5:14-15 confirma: Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.  Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”. 

Por eso, la pregunta que debes hacerte siempre es ¿Se ajustan mis deseos al plan de Dios para mi vida?

Al Padre le encanta conceder tus anhelos piadosos. Sí, puede que espere algún tiempo para proporcionártelos, pero eso es porque quiere darte lo mejor de Sí mismo. Así que búscale de todo corazón y obedece Sus mandatos. 

Él te bendecirá concediéndote anhelos dignos de alabanza, y luego los satisfará de formas que superarán tu imaginación.

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