30 Nov
30Nov

Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. 

Lucas 12:21-22

En el pasaje de Lucas 12.16-32, Jesús cuenta la parábola de un hombre rico que, obsesionado por la acumulación de riquezas, pierde de vista lo que realmente importa en la vida. Esta historia nos invita a reflexionar sobre nuestras prioridades y a buscar algo más significativo que la búsqueda desenfrenada de riquezas y placeres temporales.

Jesús reconoce la importancia de necesidades básicas como la comida, el techo y la ropa, pero nos anima a buscar algo aún más valioso: el reino de Dios. Nos asegura que si buscamos primero el reino de Dios y su justicia, todas estas cosas nos serán añadidas.

No se trata de renunciar a todo cuando decidimos seguir a Jesús. Por el contrario, la Biblia está llena de promesas de abundancia y bendiciones para aquellos que caminan en la voluntad de Dios. Al practicar la generosidad y compartir nuestras bendiciones con los demás, experimentaremos una medida de bendición aún mayor. Jesús nos asegura que recibiremos una “medida llena, apretada, sacudida y desbordante” en respuesta a nuestra generosidad.

En nuestro día a día, es importante dedicar tiempo a la oración y pedirle al Señor que nos revele lo que verdaderamente importa y lo que Él desea que busquemos. Jesús nos insta a enfocarnos en tesoros eternos en lugar de acumular tesoros terrenales, ya que donde esté nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón.

Que hoy podamos reflexionar sobre nuestras prioridades y buscar el reino de Dios con pasión y generosidad, confiando en que Él suplirá todas nuestras necesidades.

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