25 Aug
25Aug

Él se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar: —¡Silencio! ¡Cálmate!
El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo.
—¿Por qué tienen tanto miedo? —dijo a sus discípulos—. ¿Todavía no tienen fe?
Ellos estaban espantados y se decían unos a otros: —¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?
Marcos 4:39-41

Este pasaje narra un episodio bastante interesante del Evangelio. Jesús estaba en una barca con sus discípulos atravesando el mar de Galilea y se dirigían a la otra orilla de la playa. 

Había otras barcas que les seguían

Es bastante probable que Jesús estuviera cansado porque se acurrucó con una almohada y se durmió allí mismo en la proa. 

De repente, comenzó un gran temporal con vientos fuertes y grandes olas que amenazaban inundar el barco en el que estaban al igual que a los otros barcos que les seguían.¡Los discípulos estaban desesperados! Aunque ellos dominaban estrategias de manejo de control de barcos, aquella situación les superaba. 

Ellos temían que pasara lo peor... En medio de la aflicción puede que hayan pensado: «¿Cómo es posible que él pueda dormir en medio de esta gran tormenta?» Pues es sencillo: Jesús tenía control sobre todas las cosas, incluso aquello que causaba temor a sus amigos. Ellos clamaron al Maestro para que calmara la tempestad y él lo hizo.

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