24 Oct
24Oct

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 

Eclesiastés 3:1

Cada mañana, al ver salir el sol, confirmamos que hemos recibido un nuevo día, uno que está lleno hasta el tope, aún cuando en medio de las dificultades, no podamos observarlo, de oportunidades, de posibilidades y de Dios. 

Por ello al levantarnos, estemos atentos a recordarnos las bendiciones que El Señor ha puesto en nuestra vida, en aquellos días en los que no nos hayamos levantado de muy buen ánimo, o como dice el dicho: “con el pie izquierdo”. En todo tiempo busquemos en oración la guía de nuestro Padre Celestial, para que nos guíe por el buen camino en el día que tenemos por delante.

Descubrir el propósito que Dios despliega para nuestra vida es un viaje diario, una peregrinación guiada por las enseñanzas de la santa Palabra. 

Mientras reflexionamos sobre Sus promesas y sobre el significado que esas promesas tienen para nosotros, pidámosle a Dios que nos guíe a lo largo del día que hoy se nos presenta. Dejemos que Nuestro Padre celestial dirija cada uno de nuestros pasos; concentrándonos en lo que Él desea que hagamos ahora, y dejemos el futuro lejano, en sus manos, seguras, infalibles y que todo lo pueden.

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