23 Aug
23Aug

Bendito sea el Señor, nuestro Dios y Salvador, que día tras día sobrelleva nuestras cargas. Selah
Salmo 68:19

¿Alguna vez has tenido que cargar algo bastante pesado sin ninguna ayuda? 

Tal vez tuviste que hacer una mudanza solo, O llevar una maleta a la que se le rompió una rueda o se le dañó la cerradura o la correa, Quizás fuiste de compras un día y tuviste que llevar todas las bolsas hasta casa sin ayuda, O alguna vez se durmió tu hijo mientras lo llevabas al médico y te tocó cargarlo. 

¡Qué angustia! Con cada paso parecía que los brazos, la espalda o todo el cuerpo colapsaría. 

¡Cuán maravilloso hubiera sido recibir ayuda en ese momento! Así mismo sucede con los problemas en nuestras vidas. A veces la carga es tan pesada que parece que nos aplastará. 

Miramos a nuestro alrededor y no parece haber salida ni nadie que nos pueda ayudar. ¡Pero espera! ¡No tiene por qué ser así! Dios no está ajeno a tu aflicción. 

Él está contigo y te ayuda en tu caminar cada día. No tienes que llevar solo el peso de la vida. Vuelve tu mirada a Jesús y, sea cual sea tu carga, pídele ayuda. ¡Él te ayudará! Entrega todo a sus manos poderosas y confía en su constante amor y su cuidado.

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