22 Nov
22Nov

Respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. 

Job 42:2

¿Te has parado a pensar alguna vez lo maravilloso que es poder servir a un Dios tan amoroso, atento, generoso, fuerte y poderoso? 

Él es Dios sobre toda la tierra. Es Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente. Puede hacerlo todo, lo sabe todo y está en todas partes. Aunque seamos seres tan diminutos, insignificantes ante Su gran poder y perfección, y pecadores, Dios cuida de nosotros. Sus ojos están sobre cada uno de nosotros las 24 horas del día. 

Nada escapa a su mirada. Nada le sorprende, porque ya sabe todo lo que nos pasa y todo lo que nos pasará. ¡Qué Dios tan formidable!

Es tan maravilloso saber estas cosas. Sé que puedo apoyar la cabeza en mi almohada y descansar. Sé que puedo cerrar los ojos y dormir tranquilo, sabiendo que Él se ocupa de todo por mí. Por desgracia, debido a nuestra falta de fe, a nuestra incredulidad, a veces desconfiamos de los cuidados de Dios. 

Nos cuesta asimilar esta importante verdad: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. (Jeremías 29:11)

Dios tiene planes benditos para nuestras vidas. No lo entendemos porque no confiamos en Él. No confiamos en él porque no le conocemos. No le conocemos porque no desarrollamos una relación íntima con él a diario. Es más, creemos saber qué es lo mejor para nosotros. Trazamos objetivos, planes y sueños desde nuestras mentes limitadas. Confiamos en nuestra capacidad para establecer lo que es realmente bueno. Pero Dios dice en su Palabra que Él sabe lo que es mejor.

Confiar en los planes de Dios y descansar en su amor es para quienes le conocen de verdad. Es para quienes caminan de cerca con él y han decidido renunciar a todo para vivir su voluntad buena, perfecta y agradable. También es para quienes, como Job, creen: “Yo conozco que todo lo puedes,Y que no hay pensamiento que se esconda de ti”. (Job 42:2) Dios nos llama hacia sí. Quiere tener una relación cercana e íntima con nosotros. Este mundo es oscuro y, si no nos cobijamos “a la sombra de sus alas”, ¡pereceremos!

¡Vamos, descansa en los brazos de Dios y confía en sus planes perfectos!

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