03 Jan
03Jan

Si fueres sabio, para ti lo serás; Y si fueres escarnecedor, pagarás tú solo. 

Proverbios 9:12

La mayor ventaja que nos proporciona la búsqueda de la sabiduría es la oportunidad de conocer mejor a Dios. Al fin y al cabo, la sabiduría se define como reverencia al Señor. Así que, cuando nos esforzamos por ser sabios cada día mediante las decisiones que tomamos y los retos que afrontamos, lo que estamos haciendo en realidad es aprender los caminos de Dios, buscar Sus pensamientos y reflejar Su carácter.

Por desgracia, volvemos con demasiada facilidad a nuestra sabiduría humana, centrándonos más en nuestros problemas que en Aquel que nos ayuda. Esto, por supuesto, hace que nuestros problemas sean mayores de lo que realmente son. 

Pero por eso el Padre nos instruye para que estemos quietos y le conozcamos, para que dejemos de esforzarnos y consideremos quién es realmente nuestro Dios. Él es el Señor del universo, y tiene sabiduría y entendimiento eternos. Nada es imposible para Él.

Además, se te ha dado la asombrosa promesa: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33)

Por tanto, con la sabiduría viene un sentimiento de confianza, seguridad y tranquilidad. El miedo, la duda y la inseguridad se sustituyen por Sus promesas y la alegría de Su presencia. Te das cuenta de que no hay necesidad de preocuparse por el futuro, porque Dios te ama y tiene un plan, no sólo para tu vida, sino también para cada problema al que te enfrentas.Por tanto, dedica hoy un tiempo a buscar la sabiduría renovando tu confianza en Dios. 

Al fin y al cabo, Él es el objetivo. Así que céntrate en Él y disfruta de todos los beneficios de conocerle.

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