25 May
25May

Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.
Romanos 12:3

Hay dos extremos peligrosos en la percepción de nuestra imagen propia. Uno es pensar que somos inferiores a lo que realmente somos. Infelizmente, hay muchos que no han descubierto aún su verdadero valor en Dios y viven acomplejados y tristes. 

El otro extremo es sobrevalorar el concepto que tenemos de nosotros mismos, juzgándonos como mejores de lo que somos en realidad. Diría que la mayoría de nosotros está en este último grupo.

Nos consideramos mejores que los otros y es por eso que, con frecuencia, hablamos demasiado, tenemos siempre la razón, las mejores disculpas y el mejor argumento. Compramos de más, comemos de más, necesitamos de más, nos divertimos de más solo porque lo merecemos. 

La Palabra de Dios nos enseña que en Cristo somos nuevas criaturas, diferentes al patrón de este mundo. Podemos tener un espíritu humilde y equilibrado, reconociendo nuestra importancia por causa de Cristo y no por nosotros mismos.  

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