20 Oct
20Oct

Abominación son a Jehová los perversos de corazón; Mas los perfectos de camino le son agradables. Proverbios 11:20

Tienes el poder de agradar a Dios: de deleitarle y llenar de gozo su corazón. Puedes imaginar que esto requiere toda una serie de normas y reglamentos: que debes leer la Biblia y orar casi todo el día, participar en un sinfín de actividades religiosas y asegurarte absolutamente de que nunca cometes un error.

Pero la persona que verdaderamente agrada a Dios no es la que se dedica a rituales para mostrar más compromiso ante otros o intenta ganarse su propia justicia. Al contrario, el Señor atesora al creyente que persigue una relación profundamente personal con Él por agradecimiento y que le ama por lo que es.

Con esto en mente, Miqueas 6:8 plantea la pregunta: “y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”. En otras palabras, el Padre ha demostrado a lo largo de la historia que Su mayor deseo es que vivas de una manera que le honre: con santidad, compasión y obediencia. Y que estés motivado por la fidelidad a Él.

Por eso, lo que más alegría trae al corazón de tu Padre es que aceptes respetuosamente sus instrucciones, exhibas el carácter misericordioso de Cristo en todo lo que haces y te sometas a su sabiduría en cada situación. Querido hermano, Dios desea contigo una relación profunda de amor. Los sacrificios que hagas sin amor no tienen sentido en última instancia. Pero Él nunca olvidará nada de lo que hagas por devoción adoradora a Él (Hebreos 6:10). Así que búscale, ámale y síguele hoy, y sé una persona que sea un verdadero deleite para Él.

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